jueves, abril 15, 2004
Estoy saliendo con una alumna. Es la primera vez que lo hago desde que terminé con Julia. Ayer estuvimos en el Covadonga y sonó su celular: era el novio. Mientras le informaba que estaba conmigo, él le decía que me iba a matar la próxima vez que me viera. Yo bebía un tequila. Después de colgar dijo que, si yo quería, podíamos dejar de vernos, no me fueran a correr del trabajo o su novio me machacara el cráneo a batazos saliendo de una clase. "Pero me habías dicho que era campeón nacional de badmington", la increpé. "Es cierto", respondió con desgano al tiempo que ordenaba una tortilla española, "pero sería muy difícil que te matara a golpe de gallitos bien colocados". Tenía razón. El novio le habló 24 veces más pero ella nunca le dijo dónde estábamos. Cuando la dejé en su casa me besó y dijo: "Nos vemos la próxima semana, ¿no?" Olvidaba decirlo, pero hasta hace algunas semanas solía llevar una playera con una leyenda que siempre me inquietó: "Ya no soy virgen".